Ser padre o madre de familia es el trabajo más difícil del planeta. No hay nada que se le parezca: es una labor que se realiza con poco o ningún entrenamiento, tiene una curva de aprendizaje muy pronunciada, y se lleva a a cabo con fallas constantes. Crear confianza es esencial para su éxito como madre o padre. ¿Cómo se puede ayudar desde la inteligencia emocional a los padres para superar los difíciles dilemas de crianza ? Cuando practicamos el confiar en nuestras emociones, tomando responsabilidad emocional y equilibrando la confianza con las expectativas, construimos la base saludable para nuestros hijos y para nosotros mismos.

Le presentamos 10 sugerencias para crear confianza desde su rol de padre o madre de familia:

10 Formas de Crear Confianza en la Crianza con Inteligencia Emocional

Un caluroso sábado por la tarde,   estando en la piscina, viendo a mis dos hijos jugar en el agua, noto a una niña pequeña, vestida con un traje de baño rosa, saltando dentro de la piscina una y otra vez. Su papá está listo para atraparla. Ella da gritos de alegría. Entonces, la niña salta fuera del alcance del padre y una expresión de pánico aparece en su rostro del padre. Él corre para atraparla justo a tiempo, antes que suceda algún percance. La sonrisa de la niña es de pura felicidad, la de su padre en cambio, es de miedo, pánico y alivio.

La escena me hizo pensar en lo que significa generar confianza en la crianza de nuestros hijos. La confianza es un elemento tan esencial de la crianza de los hijos, tan fundamental que es difícil hablar de ella o definirla. ¿Qué fue lo que le permitió a esta pequeña niña confiar en que su padre es confiable y que hará lo correcto?

¿Cómo ayuda la inteligencia emocional a los padres a construir confianza con sus hijos? Como todos sabemos, la confianza se crea a través de una serie de interacciones positivas entre los padres de mi familia y sus hijos, comenzando desde los primeros años de la infancia. La confianza creada por la relación padre / hijo es transferible a diferentes situaciones y tiene un impacto de por vida en la capacidad de una persona para conectarse con los demás. Aquí hay diez consejos prácticos para construir confianza como padre o madre:

 

Confiar en nuestras emociones

Cuando nuestros niños son pequeños, las emociones (las suyas y las nuestras) pueden ser muy intensas. A veces, estas emociones tan intensas pueden ser perjudiciales e incluso destructivas.  Los padres tienden a sentir estrés,  el hacer malabares para cumplir con muchas tareas en contra de la presión del tiempo. Por lo tanto, cuando los niños hacen rabietas y no hacen lo que les pedimos, generalmente no tenemos tiempo para enfrentar estas emociones, y nuestra inclinación es navegar esos episodios con sobornos, amenazas y distracciones. Pero para ayudar a nuestros niños a construir confianza en ellos mismos, debemos enseñarles acerca de sus emociones y cómo las emociones son mensajes valiosos para ellos mismos.  El primer paso es aumentar su alfabetización o conciencia emocional.

Sugerencia #1: Reconozca las emociones que ve en sus hijos al usar un lenguaje neutral para describir lo que observa: “Veo que estás muy frustrado con tu hermana”.

Sugerencia #2: Ayúdelos a etiquetar sus emociones y ampliar progresivamente su alfabetización emocional: “¿Cómo describirías cómo te sientes en este momento?”

Sugerencia #3: Valide la emoción que observa: “Puedo entender por qué estás molesto con tu amigo”. Validar no significa necesariamente que está de acuerdo con el sentimiento, solo que lo nota y puede apreciar su punto de vista.

La neurociencia detrás de este último consejo es que cuando validamos las emociones de nuestros hijos, les damos un espacio para hacer una pausa y sentirse aceptados en cómo se sienten. Mientras tanto, se disminuye la actividad en la amígdala  y luego podemos ocuparnos de resolver el problema con ellos.

Tomar responsabilidad emocional:

En un momento, la niña de la piscina se golpeó la rodilla contra la pared mientras intentaba salir de la piscina. Lloró desconsolada, pero su padre no vino a rescatarla de inmediato. Él la dejó llorar mientras ella continuaba trepando fuera de la piscina, animándola desde afuera a seguir intentándolo.  En este punto, la niña se da cuenta de que puede salir de una mala situación. Además aprende que es capaz de resolver sus propios problemas. De esta manera, la niña está aprendiendo a confiar en sí misma.

Cuando enseñamos a los niños a hacerse responsables de sus propias emociones, estamos construyendo los cimientos de una relación de confianza. La responsabilidad emocional es la idea de que cada uno de nosotros es responsable de cómo nos sentimos y cómo manejamos nuestros sentimientos.

Sugerencia #4: La mejor manera de enseñar la responsabilidad emocional es enseñar con el ejemplo. Cuando esté experimentando conflictos con otra persona, permita que tus hijos vean cómo toma la responsabilidad emocional por la situación.

Sugerencia #5: Mientras nos sintonizamos y notamos, observándonos dentro de la acción, podemos entender mejor nuestras elecciones. Entonces reconoceremos los patrones que son productivos y aquellos que no lo son. Como familia, comparta sus patrones con los miembros de su familia y pregúnteles qué observan los demás acerca de los suyos.

Sugerencia #6: Haga una lluvia de ideas sobre las formas en que cada persona puede asumir la responsabilidad de sus patrones. Ser más conscientes de nuestras emociones y asumir la responsabilidad de ellas les enseñará a nuestros hijos sobre el pensamiento consecuente.

Balancear confianza y expectativas

Un día, William, de diecisiete años, le preguntó a su padre si podía ir al cine con algunos amigos. Inicialmente, su padre dijo que no, pero un par de horas más tarde le dijo a William que podía ir si quería y que era su decisión. William no confía por completo en que sea su decisión realmente. Según sus experiencias pasadas, cada vez que se le da la opción de tomar su propia decisión, generalmente hay una respuesta “correcta” que hará feliz a su padre y una respuesta “incorrecta” que lo molestará. Efectivamente, cuando William decidió ir al cine, su padre dijo que estaba muy decepcionado con la decisión de William.

Sugerencia #7: Cuando les damos a nuestros adolescentes el poder de hacer una elección, tenemos que estar dispuestos a aceptar su decisión final, incluso si no es lo que esperábamos. Para asegurarse de que su decisión sea aceptable, asegúrese de que está de acuerdo con todas las opciones de la mesa. Limite sus elecciones hasta que tenga confianza en su toma de decisiones. Si el papá de William no iba a estar de acuerdo con que eligiera ir al cine, entonces no debería haberle dado la decisión de hacerlo.

Sugerencia #8:  Como padres, todos sabemos que el pensamiento consecuente del adolescente no se desarrolla completamente debido a su corteza prefrontal aún se encuentra creciendo. Entonces, debemos practicar la empatía cuando se trata de esperar que nuestros adolescentes piensen sobre sus consecuencias. Necesitamos ayudarlos a aplicar el pensamiento consecuente, que es el concepto de sopesar los pro y los contra, a largo plazo frente a corto plazo, uno mismo contra otros, etc. en un proceso de toma de decisiones.

Es en esta práctica de equilibrar límites con libertad y expectativas con aceptación que construimos una base sólida de confianza. Quizás, si William y su padre se sentaran a hablar sobre las consecuencias de cada opción, William estaría mejor preparado  para tomar decisiones con las que su padre estaría satisfecho.

Sugerencia #9: Quizás ayudar a nuestros hijos a superar la adversidad es una de las cosas más difíciles de hacer como padres. Para la mayoría de los padres, el instinto natural cuando los niños enfrentan desafíos es dar un paso adelante “para mostrarles el camino” o “para evitar que caigan”. Cuando los padres se apresuran a ayudar, a prevenir errores o aliviar el dolor, privamos a nuestro hijo de una de las maneras más efectivas de aprender a confiar en sí mismo resolviendo sus problemas. También les enviamos un mensaje poderoso de que no confiamos en ellos.

Sugerencia #10: En el camino de la paternidad, indudablemente habrá muchos altibajos y circunstancias nuevas y desconocidas en las que no sabremos cómo criar a los hijos. Nos sentiremos con poca preparación  y desanimados por los muchos problemas que enfrentamos. Una de las mejores maneras de lidiar con las aguas difíciles de la crianza de los hijos es aprender a navegar nuestras propias emociones. Cuando comiences a sentirse ansioso y estresado por su papel como padre o madre, tome una pausa y respira profundamente y reconozca lo que está sintiendo. Luego regresa a la  Sugerencia # 2 & Sugerencia # 3 y comience a etiquetar y validar sus emociones. Si navega sus emociones por un lapso de tiempo  es posible que vea que comienza un patrón. Entonces puede decidir si el patrón es productivo o improductivo.

Para obtener consejos más sorprendentes para la crianza emocionalmente inteligente, consulte  Fights Well with Others: Tips for Collaborative Parenting.

Cuando nuestros hijos aprenden sobre sus emociones y validan sus emociones, comienzan a confiar en sus emociones. Cuando somos honestos acerca de nuestras propias emociones y nuestras propias deficiencias, abrimos un camino para la comunicación con nuestros hijos y construimos las bases para la confianza. De esta confianza viene de … confiar en sí mismo, confiar en los demás, confiar en que se cubrirán sus necesidades, confiar en que pueden influir de manera efectiva en su mundo, y más. Practicar estos consejos para construir confianza como padre o madre es un regalo de por vida para sus hijos.

 

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