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Ser inteligente emocionalmente puede ayudarnos a alcanzar nuestras metas, incluso en tiempos de dificultad, incluyendo aquellas oportunidades cuando nos quedamos atascados dentro de una ducha… ¿De qué manera la práctica EQ nos ayuda a permanecer optimistas y crear nuevos hábitos?  Ya que cuando ejercitamos el músculo del optimismo podemos transitar de la impotencia al empoderamiento, lanzarnos hacia nuevos retos y crear cambios positivos.

Exercise optimism shifts us forward from powerless to powerful.

Desde que co-fundé 6seconds.org en 1997, me he vuelto mucho más consciente acerca de cómo la inteligencia emocional puede, a diario, ayudarnos a avanzar, a resolver problemas, a derribar barreras e incluso a ver el mundo de una nueva forma. Y, precisamente este último fin de semana, tuve una de esas experiencias que trajo consigo un desafío especial, pero que también demostró la importancia de adoptar un enfoque calmado y medido, así como la utilidad de una reflexión profunda después del evento.

No me encontraba enseñando en un aula, ni luchando en el tráfico; De hecho, este pequeño momento de comprensión se originó en la más mundana y prosaica de las rutinas diarias – en la ducha.

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Epifanías diarias

Me gusta mantenerme en forma, y ​​habiendo terminado mi caminata de cuatro millas el sábado por la mañana, sintiendo mucha gratitud me dirigí a casa y me metí a la ducha. El tiempo se me estaba haciendo corto, ya que tenía una cita de 12.30 pm que no quería perder, así que trate de apurar mi rutina.  Con el cabello lavado con champú, el cuerpo enjuagado, me sentía bastante bien.

Pero entonces, habiendo apagado el agua, cuando alcanzó la manija de la puerta de la ducha de cristal, me pareció que no se movía. Lo intenté de nuevo, sin ningún efecto. Tuve que reírme de mí misma, preguntándome en voz alta si me estaba volviendo débil y frágil; ¡Quizás esos cuatro kilómetros me habían drenado de cada onza de fuerza! Entonces, le di un fuerte empujón a la puerta, pero no sucedió nada…

¿Sintiéndote atascado?

Todos hemos estado en situaciones como esta, y la primera regla que siempre me enseño mi sabia madre fue, «Que no cunda el pánico». Bueno, eso sonaba bien en teoría, pero ahi estaba yo, a punto de llegar tarde a mi cita, y atascada de una forma poco peculiar y por demás incómoda . Era no solo embarazoso, sino más que eso, sentía que la exasperación daba paso a la creciente desesperación. ¿Alguna vez saldré de aquí?

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Traté de mantener la calma, e incluso para ver el lado divertido, pero este era un problema real y práctico. A pesar de que sólo había estado atrapada durante cinco minutos, era muy consciente de que mi sobrina no estaría en casa durante horas. Realmente no tenia a quien pedir ayuda; incluso si los vecinos a ambos lados de mi casa lograran oír mis gritos, ¿qué diría yo – en la ducha- cuando mis vecinos aturdidos y asustados vinieran a ayudarme?

Mis intentos más firmes de mover el mango de la puerta no produjeron nada. La puerta permaneció resuelta e inútilmente (¡e incluso al parecer, permanentemente!) atascada. Empecé a experimentar esas sensaciones de pánico clásico, los sentimientos que la gente tiene cuando están atrapados en un ascensor: malestar, ansiedad y un pánico creciente que comenzó a bordear la histeria.

Quedarse en ello

A los diez minutos, me temo que había perdido completamente mi sentido del humor con esta situación ridícula, y ya la estaba viendo como una amenaza real a mi seguridad. Traté de mantener un actitud razonable: tal vez me estaba sobrecogiendo por nada, pero no podía negar cómo me sentía. Las lágrimas llegaron después, pero inmediatamente sentí una nueva resolución para resolver este problema por mí misma. Los objetos más cercanos a la mano eran los que normalmente se encuentran en una ducha, así que tomé la botella grande de champú de plástico  – el objeto más resistente que podía alcanzar – y apoyé con fuerza en la manija de la puerta, con la esperanza de desatascarla la manija de su obstinada posición incluso si ello significaba romper la manija. 

Me sentía confiada de que esta solución funcionaria,  pero al primer impacto simplemente rompió el plástico de la botella, rociando gotas resbaladizas de champú por todas partes, y fallando completamente en mover la manija de la puerta. Se pueden imaginar cómo me sentía: atrapada, sola, más que un poco tonta (para ser honesta), e  incapaz de encontrar una solución al más simple de los problemas.

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Ejercitar Optimismo

Finalmente, decidí que había tenido suficiente, que no iba a sentarme en la ducha hasta que mi sobrina llegara a casa. Con todas mis fuerzas, me agarré a la barra de la ducha para equilibrarme y me lancé hacia la puerta, con todo mi peso. La puerta se abrió y, de pronto, fui libre. El alivio era profundo, aunque todavía estoy tratando de olvidar lo humillante que se sentía tener que soportar tales circunstancias.

Pero, más que eso, sentí una conexión inmediata entre este extraño incidente y la dirección de mi trabajo. La inteligencia emocional nos enseña a reaccionar de manera realista a los problemas, y no simplemente esperar que todo salga bien. También nos enseña a dar un paso atrás y hacer un poco de planificación. Aunque mi propia solución con la botella de champú fue un fracaso lamentable, contaba como un  ejemplo de reflexión cuidadosa que se aplica a un problema.

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Reflexionar y Aprender las Lecciones

Luego, estaba el lado emocional. Por supuesto, es natural entrar en pánico si te sientes atrapado – el antiguo  instinto animal que habita en nuestro cerebro obrando junto con los neuroquímicos de lucha o huida en estas situaciones, y eso es lo que debería ser para asegurar nuestra supervivencia. Pero, además perdí el control de mis emociones, me entristeció y entré en pánico en una  situación que resultó ser de mínimo peligro.

¿Cómo dejé que este problema me afectara tan rápido? ¿No podría haber mantenido el buen humor hasta que la decisión final de lanzarme contra la puerta y desatascarla? ¿Por qué esta situación me dejó tan desconsolada y preocupada?

El Entusiasmo de los Desesperados 

Desde ese pequeño y espantoso momento, he llegado a entender (de nuevo) que debo echar un vistazo cuidadoso a los desafíos que enfrento y afrontarlos con lo que podría llamarse «El entusiasmo de los desesperados». Las ganas de resolver y el enfoque que viene de buscar fervientemente una solución (en mi caso, debido a la ausencia de cualquier alternativa real) y que puede llevarnos a alcanzar logros significativos.

Los primeros meses del nuevo régimen político parecen un momento perfecto para recordarme de la priorización y el enfoque de nuestras energías. Estaba viendo un par programas cómicos recientemente por la noche, están relacionados al nuevo presidente y todo lo que hace y dice, pero incluso estos programas son conscientes de que ni los medios de comunicación ni los escritores de comedia pueden hacer frente a cada incidente y problema. La formula que ofrecen parecía funcionar de esta manera, explicada con una metáfora de béisbol: tantas bolas van a ser lanzadas justo sobre el plato en los próximos años, que tengo que decidir a cuales voy a darles con el bate, y cuales dejar pasar (al menos, por el momento).

Moverse de la Impotencia al Empoderamiento

Por lo tanto, es imperativo que mi primera responsabilidad, si quiero hacer lograr una diferencia, es poner toda mi energía y mi fuerza en mis prioridades y canalizar esa explosión de entusiasmo hasta que la desesperación se convierta en una  herramienta para potenciar acción e ideas. Me recuerdan que tengo la prerrogativa de ejercitar el optimismo como elección y convertir mis sentimientos de impotencia en emociones que me empoderen. 

Este afán puede abrir puertas (literalmente!), Pero cuando se transforma en esa pasión incesante para sustentar cambios, para hacer mejor las cosas para otra persona, entonces se convierten en una fuente de energía humana  con un potencial ilimitado.

Entonces, ¿en cual de estas fuentes de energía: activismo, investigación o difusión de mis publicaciones, debo enfocarme? Siempre manteniendo en perspectiva que la misión de  Six Seconds es alcanzar un billon de personas practicando EQ, mediante el trabajo y la enseñanza en el mundo en el año 2039. 

Recientemente estaba leyendo un articulo de Timothy Butler acerca de como  «liberarse cuando uno está atascado», y como utilizar estos momentos para generar cambios.  Estar atascado o en medio de una situación difícil representa «una oportunidad para observar con profundidad y entender mejor que nos sirve.» Él recomienda que las personas después de «liberarse» hagan algo que muestre al mundo, que ya nosotros mismos que hemos pasado por el callejón sin salida, que ha sido una experiencia real, y que ahora podemos accionar en el mundo basado en lo que hemos aprendido. Es una especie de declaración pública para compartir nuestros avances y enunciar el cambio que se está llevando a cabo.

Así que estoy tomando la información que me proveen mis emociones para avanzar, para ejercer el optimismo haciendo el cambio de impotente a poderosa. Aquí hay seis áreas de enfoque a las que podría enfocarme sintiendo ese «entusiasmo desesperado» de catedrática empapada, avergonzada y atrapada en la ducha.

  1. ¿Qué pasa si me lanzo al mundo, hacia las personas y amigos potenciales con la misma energía con la que arremetí la puerta de la ducha? ¿Podría encontrar maneras de ser mas extrovertida y hacer nuevos amigos y colaboradores?

  2. ¿Podía dirigir mi energía a dar discursos y clases, compartiendo mis descubrimientos sobre la importancia de la inteligencia emocional.

  3. ¿Puedo concentrarme en desarrollar herramientas para ayudar a los padres a implementar la inteligencia emocional en el hogar. ¿Qué padre no podía necesitar una mano amiga, de vez en cuando?

  4. ¿Puedo usar mi entusiasmo y asegurarme de modelar las herramientas que nos ayudan a gestionar, regular y navegar nuestras emociones? Si puedo convertirme en una guía para otros, un ejemplo de comportamientos y hábitos positivos, entonces mi energía seria bien canalizada.

  5.  Puedo pensar en mis colegas y poner mi energía en ayudarlos a ver las cosas con ojos de esperanza en tiempos de crisis. Una palabra de calma, de alguien que modele EQ puede cambiar el día de alguien; un diálogo sincero y franco con una persona puede cambiar toda una trayectoria.

     Estoy segura de que estás de acuerdo en que todos necesitamos ejercitar el optimismo de vez en cuando, y que estas son habilidades que pueden ser practicadas, como cualquier otras. Me pregunto si parte de mi energía para escapar de la ducha podría ser canalizada para captar esos matices positivos y emplearlos, incluso en medio de las crisis y desafíos.

Normalmente, no soy el tipo de persona que hace olas con las dificultades de la vida. Pero el experimentar sentirme al borde una crisis fue algo así como llegar a un extremo personal para escapar de mi fría y húmeda prisión-. Pero este corto momento de claridad me ha demostrado, una vez más, que la energía y la fuerza aplicadas de la manera correcta pueden producir un resultado agradable y sorprendentemente positivo. Y pese a la mayor humillación que sentía en ese momento, merecía la pena.

Articulo original en inglés: Anabel Jensen -Co-fundadora de Six Seconds,