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“La vida no es que lo uno vivió sino lo que recuerda y cómo la recuerda para contarla.”

– Gabriel García Márquez

El funcionamiento de la memoria humana es un tema fascinante que sigue siendo materia de investigación en el campo de la neurociencia. Una característica comprobada e importante de la memoria  comprobado es que la memoria humana no es exacta, sino que es propensa a diversos tipos de distorsión. (¡!)

Por ejemplo, podemos agregar o restar elementos a los recuerdos – y todo lo que recordamos esta sujeto a sesgos cognitivos y de percepción. Es por esta cualidad tan maleable de la memoria, que el neurocientífico argentino Fernando Manes la llama “un acto de creación”. 

Entonces, ¿Cómo nos ayuda entender el funcionamiento de la memoria para poder regular la ansiedad?

1. Nos saca del circulo vicioso del piloto automático

La Universidad de McGill y el Instituto Canadiense de Neurociencias, Salud Mental y Adicción señalan que los recuerdos de corto plazo que el cerebro procesa en el lóbulo prefrontal, se descargan posteriormente en el hipocampo, convirtiéndose en memorias de largo plazo. No todos los recuerdos siguen esta ruta, debido a que el hipocampo selecciona recuerdos simultáneos de diferentes regiones sensoriales del cerebro y los conecta o consolida en un solo «episodio» de memoria en lugar de tener múltiples versiones. En realidad el recuerdo contiene diferentes partes, como un rompecabezas. Este manejo “eficiente” del cerebro explica por ejemplo como un recuerdo de la infancia puede activarse desde una canción, un sabor o un olor especial, e ir integrando más piezas sueltas o estímulos al recuerdo en su totalidad.

El tiempo, la alimentación y el descanso ayudan al hipocampo ayuda a solidificar los patrones de las conexiones que forman la memoria. Por lo tanto los bloques de memoria o “recuerdos” que guardamos contienen una serie de emociones, pensamientos y acciones que se evocan en automático, incluyendo aquellos patrones de las propias respuestas a la ansiedad. Ante esto el desarrollo de la conciencia emocional, nos ayuda a salir del piloto automático y a examinar el contenido de nuestra ansiedad.

Estos 3 pasos pueden ayudar para empezar a salir de piloto automático:

  • Reconocer el aviso de la ansiedad en el cuerpo como primera señal
  • Reconocer y nombrar las emociones – pensamientos – acciones de este estado.
  • Identificar el detonante o el evento que está asociado con estas emociones

Muchos clientes con los que he trabajado suelen reconocer primero el detonante, pero no se detienen a entender el componente emocional y cognitivo del origen, porque lo que se les dificulta la auto regulación, ya que las emociones que no reconocen ni se validan en su momento, actúan como «fuerzas» opuestas a lo que quieren lograr.

  1. Nos permite expresar y regular la ansiedad

Aunque puede ser difícil encontrar la forma “adecuada” de expresar la ansiedad, y más aún si es en publico, en el centro de trabajo o en un contexto donde nos sentimos vulnerables, es posible encontrar un espacio para retomar la compostura.
Las investigaciones afirman que nombrar o escribir lo que uno siente disminuye la actividad en la amígdala y activa la parte pensante del cerebro. Desarrollar una practica de respiración activa es muy importante cuando se experimenta alta ansiedad, pues cuando cuerpo es inundado por el bioquímico del cortisol, la memoria no funciona de la misma manera, y esto puede hacer que te olvides hasta del plan de emergencia que se has diseñado para regularte… y retomes el patrón acostumbrado.

3 pasos adicionales para practicar la regulación de la ansiedad

  • Comprometerse con una practica de respiración, yoga, meditación o atención plena (mindfulness) diaria para crear capacidad y resilencia en el cuerpo y en la mente.
  • Escribir o grabar pensamientos y sentimientos en un diario o en un App, también puedes dibujar o colorear.
  • Trabaja en re capturar tus recuerdos, es decir en  interpretar y sanar aquellos recuerdos que te evocan emociones relacionadas con la ansiedad – y que pudieran estar bloqueando nuevos aprendizajes.

La expresión y la regulación de la ansiedad son en realidad prácticas de vida nutridas por inteligencia emocional para un mundo en donde el estrés y la complejidad no dan señal de darnos un respiro. Por lo tanto, crearse una rutina de cuidado emocional, que incluya acciones de contención concretas pero también un trabajo de exploración en los detonantes específicos de la persona, van a ayudar a cimentar nuevos patrones neurales y a aumentar la resilencia de una persona ante la ansiedad (esto puede significar emprender un proceso terapéutico si se trata de un trastorno clínico) o trabajar con un coach para aprender y ejercitar habilidades fundamentales de inteligencia emocional a manera de prevención.

En este video de 4 minutos, Dr. Fernando Manes, reconocido neurocientífico argentino nos explica por qué reconcer que los recuerdos no son 100% exactos a la realidad factual, es importante para el bienestar.

Esto fue lo que aprendimos:

Empieza una práctica habitual de Atención Plena :

Mejora tu dialogo interno: